Subámonos a un avión que nos lleve muy, muy lejos
dame tu mano inexperta, deja que te guíe hacia nuestro espacio.
Porque algún día no muy lejano estaremos muertos
y no hay cosa peor que arrepentirse de no haber hecho lo pactado.
No necesitaremos pasajes
ni reservas de hotel,
tan solo confiar en que todo
resultará placentero.
Quiero explicarte lo que haremos en el viaje
aunque por otro lado espero que te sorprendas.
Y es eso último lo que gana.
Me vuelvo hacia ti y recuerdo que hay lazos
de aquellos que no se pueden romper.
Y es eso último lo que mata.