miércoles, 26 de noviembre de 2014

He escuchado esto antes

¿Por qué? Probablemente sea esa la pregunta que más me hago. No sé. Parece que he sido condenado a buscar razones.

Creo que a veces debería buscar propósitos y acciones. Mi pensamiento me bloquea, me aturde, me encierra en un círculo interminable de mi propio pensamiento.

Quiero escapar pero no quiero moverme. No me siento cómodo pero la incomodidad que me eyecta no aparece en mi vida desde hace mucho tiempo, y no la extraño.

La felicidad que vivo por momentos, esa felicidad que he anhelado siempre, es el único consuelo y antídoto. Debe ayudarme a escapar de la alienación que vivo día a día, hora a hora, cuando pienso.

La lucha recién está comenzando.

viernes, 14 de noviembre de 2014

A veces quisiera desenmascarar a ciertas personas

Es bueno saber que nadie lee este blog, que pasa indefectiblemente ignorado en el ciberespacio. Me llena de regocijo darme cuenta de que, si escribo algo sobre alguien, esa persona nunca lo leerá. Es bastante curioso que, siendo el objetivo de un blog el dar a conocer al mundo lo que pensamos, esté utilizando esta oportunidad para elaborar una reflexión secreta y que podría ponerme en problemas si saliera a la luz.

No es una confesión criminal, aunque así lo quisiera. Tampoco se trata de la clave para resolver algún misterio. Es simplemente un deseo que tengo desde hace mucho tiempo.

La persona que recibirá mi verbo venenoso es esa persona que todos saben que existe/existió/ha existido pero que, afortunadamente, nadie que frecuento conoce. Es probable que otros ya la hayan olvidado, tal como yo. No obstante, es necesario dedicar algunas líneas a lo que considero debe saberse.

Ella sabe perfectamente quién es. Sabe muy bien que tiene un pasado, por decir lo menos, bastante interesante. El momento en el que nuestros caminos se encontraron fue un malhadado día que, sin embargo, a mí me pareció durante largo tiempo un momento de bendición, como si la vida hubiera mandado un deus ex machina para rescatarme del abismo. Lo que nunca supe, y que luego supe pero me importó un comino, es que el abismo que enfrentaría con ella sería peor aún, si es que algo así cabe. Ahora que lo pienso bien, sí que cabe, pues hasta mi propia autonomía perdí.

Me es incómodo hablar de una persona sin darle un nombre, puesto que los pronombres indefinidos y personales tienen límites de uso. Llamémosla Isabel Rojas. Si alguien que se dé por aludido o que conozca el significado referencial de este texto estuviera leyendo, sabría bien que ese no es el nombre pero que esa elección mía no es gratuita.

A veces veo lo que publica. No siento que esté obsesionado con ello, puesto que apenas si puedo ver algunas cosas. Yo mismo decidí perder contacto activo con Isabel. y no me arrepiento. Al ver esos mensajes y esas fotos, me pregunto con gran curiosidad qué estará ocultando ahora. Probablemente muchas de las personas que comentan de manera tan sexualmente restringida ("Eres una mujer hermosísima y una excelente persona") ignoran quién es ella realmente, el tipo de ideas que tiene. Al fin y al cabo, lo único que me hacen imaginar ese tipo de comentarios es que estos señores recurren al verbo adornado para ocultar lo que sé que piensan (algo cercano a "Qué ricas tetas mamacita, y qué culo de campeona"). Eso me tiene totalmente sin cuidado, y debo confesar que me provoca cierta arrogancia. En su momento, yo le hice todo eso que podrían estar pensando, y más.

Lo que es terrible, trágico, abominable y francamente inaceptable es que una verdad que ella conoce muy bien está mejor oculta que el tesoro de los piratas desconocidos. Esa misma verdad pudo haber estado oculta de mí, aunque tarde o temprano debía enterarme. El mundo es pequeño, y yo supe quién era Pepe Apellido-de-Nombre-Cojudo, el Todopoderoso. Ciertamente, esta manera de llamarlo tampoco es gratuita. Supe absolutamente todo lo que ocurrió de manera paralela a lo mío. Y lo que ocurrió después también. Nuevamente, me pregunto: ¿saben esos incautos, los que comentan las fotos con verbo florido, lo mismo que yo sé? Espero que sí. Si es el caso, pues que me disculpen. ¿Y si no lo saben? ¿No sería grandioso que se lo dijeran? Ahora se entiende el titulo de este acerbo texto.

Quisiera que alguien, tal vez yo, pusiera comentarios con la información que conozco. Con las palabras que escuché de su boca y con las ideas que dejó emanar durante la racionalidad y durante la irracionalidad de una pelea o del sexo. Quisiera poder compartir esas maquinaciones tan surrealistas que por un tiempo creí pero que luego fácilmente desbaraté. Quisiera poder echar por tierra ese mito que se forja con unas fotos con mensajes positivos, por lo general en inglés o francés de Google Translate, que realzan el rol de la familia.

Lo cierto es que aún confío en que la vida hará que la máscara se caiga. Espero estar cerca para disfrutar del espectáculo de confirmación de su decadencia.