Porque nadie lee este blog, he decidido hacer mi declaración de una buena vez.
Una declaración de odio y burla, una declaración de guerra sin armas de fuego aunque sí con mucha crueldad.
La haré a manera de una historia que no podría contar en la cara de los protagonistas, porque mi cobardía es superlativa.
La historia se titula: Cuando dos perdedores se juntan
Alberto no era nadie. Alejandra tampoco. Es decir, tenían ocupaciones que colmaban sus días. El chico era un estudiante graduado de universidad. Decía que había terminado ingeniería, pero andaba más entre los predios de la astronomía, ya que observaba a los astros con un respeto que causaba risa. Por otro lado, Alejandra estudiaba algo que no quería, pero que le podría convenir. La carrera de economía era totalmente ajena a ella, y soñaba con ser veterinaria. Sin embargo, terminó por aceptar que no podría seguir los estudios que quería mientras no terminara lo que ya había iniciado. Su devoción por algo estúpido, al igual que en el caso de Alberto, se hacía evidente cada vez que escuchaba al grupo Coldplay, por el que hubiera dado el pellejo.
Alberto y Alejandra nunca se conocieron durante los 20 primeros años de su existencia. Aunque, pensándolo bien, tal vez sí se cruzaron las caras, pero esos rostros eran tan poco notables que bien pudieron haber pasado sin reconocerse. Hago una pequeña acotación aquí: sostengo que si uno se cruza con alguien de su tribu humana, lo reconoce con apenas verlo. Es por ello, por ejemplo, que los corruptos siempre se juntan con los corruptos y las putas con las putas. Por esa sencilla razón, parecía que sus destinos no corrían riesgo, que tal vez nunca se juntarían.
Ambos entes eran desastrosa y dolorosamente irrelevantes para la historia del universo.
Hasta que la explosión de popularidad de las redes sociales ocurrió finalmente, y el mundo se redujo a una fracción de lo que originalmente era. Alberto se había dado cuenta de que su necesidad de ser querido y de tirar (situaciones mutuamente incluyentes según él) era mucho más grande que su determinación de adorar las estrellas en silencio cada sábado por la noche, y de desear haber nacido en un país de habla inglesa y de poseer un biotipo más claro y más alto. Un día soleado de invierno, mientras renegaba, decidió buscar a una posible amada en la red social de moda. Su decisión fue marcada por la canción "Together" de Suede.
En los días posteriores, Alberto concienzudamente inició una búsqueda enfermiza de posibles candidatas para el trono de su corazón. Buscó en los grupos de fans de la música que le gustaba, y halló -para su sorpresa- varias coincidencias que le parecieron agradables. El segundo paso sería iniciar una fijación por alguien en particular que pudiera caer ante su labia (según él) bien desarrollada y su morbosa anglofilia.
CONTINUARÁ.
sábado, 29 de enero de 2011
viernes, 14 de enero de 2011
Me verás volver
Te abandoné, y también me abandonaste.
Todos me preguntan por qué
y respondo eso: me abandonaste.
Sincero no soy, mas no miento tampoco.
El sonido se disipó en la neblina de la ciudad
que lo absorbía sin piedad,
sin compasión,
sin un sentido.
Y luego regresaste, y también yo regresé.
Nadie me lo ha preguntado hasta ahora;
no hay respuestas tampoco.
Súbitamente iluminó mi cielo el sonido,
me llevó al campo
donde el amor florece, aunque es
un bosque de gimnospermas.
Me levanto con tu pensamiento y sé que te veré.
Todos me preguntan por qué
y respondo eso: me abandonaste.
Sincero no soy, mas no miento tampoco.
El sonido se disipó en la neblina de la ciudad
que lo absorbía sin piedad,
sin compasión,
sin un sentido.
Y luego regresaste, y también yo regresé.
Nadie me lo ha preguntado hasta ahora;
no hay respuestas tampoco.
Súbitamente iluminó mi cielo el sonido,
me llevó al campo
donde el amor florece, aunque es
un bosque de gimnospermas.
Me levanto con tu pensamiento y sé que te veré.
domingo, 2 de enero de 2011
Reflexión de un coleccionista
Hoy contemplé los artículos que con mucho cariño e ilusión he almacenado desde hace varios años, pero en particular desde noviembre de 2009. En cada uno de ellos recuerdo cierta historia: del súper precio que encontré, de la subasta que gané en los últimos segundos; aunque también de los chascos por no ser exactamente lo que esperé, o de las esperas interminables del correo. Escuchar el timbre a la 1 de la tarde tomó un significado de esperanza, cual muchacha que espera recibir carta del soldado en la guerra.
Lo cierto es que ahora, si bien el entusiasmo es grande, el hecho de no poseer más espacio para artículos preciosos me desanima un poco. El hecho de que muchas cosas lleguen ligeramente dañadas, también.
Espero coleccionar lo suficiente este año para dar punto final a un interés que me ha valido momentos muy gratos.
Lo cierto es que ahora, si bien el entusiasmo es grande, el hecho de no poseer más espacio para artículos preciosos me desanima un poco. El hecho de que muchas cosas lleguen ligeramente dañadas, también.
Espero coleccionar lo suficiente este año para dar punto final a un interés que me ha valido momentos muy gratos.
sábado, 1 de enero de 2011
New Year's Day
Cambié el calendario.
Cambié la decoración.
Tiré la agenda vieja y abrí la nueva.
Me vi al espejo.
Salí a la calle.
Vi a la limosnera de siempre.
Feliz año nuevo.
Cambié la decoración.
Tiré la agenda vieja y abrí la nueva.
Me vi al espejo.
Salí a la calle.
Vi a la limosnera de siempre.
Feliz año nuevo.
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