Te abandoné, y también me abandonaste.
Todos me preguntan por qué
y respondo eso: me abandonaste.
Sincero no soy, mas no miento tampoco.
El sonido se disipó en la neblina de la ciudad
que lo absorbía sin piedad,
sin compasión,
sin un sentido.
Y luego regresaste, y también yo regresé.
Nadie me lo ha preguntado hasta ahora;
no hay respuestas tampoco.
Súbitamente iluminó mi cielo el sonido,
me llevó al campo
donde el amor florece, aunque es
un bosque de gimnospermas.
Me levanto con tu pensamiento y sé que te veré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario