jueves, 16 de diciembre de 2010

Juanito

Juanito nació en una época que nadie que lo conoce vivió. En un principio sus padres se esforzaron por darle la educación que merecía y cubrir sus necesidades básicas. A medida que crecía, Juanito se hacía conocido por ser un niño brillante y muy comprometido con los suyos: los amaba realmente y hacía lo que sea por complacerlos.

Cuando Juanito empezó la adolescencia, mucho cambió en su vida. Empezó a conocer el mundo y sus vicios. Además, sus padres se divorciaron, y el afán desmedido de su madre (con quien se quedó) por obtener el mayor provecho económico del padre logró que Juanito sufriera la transformación más terrible que puede ocurrir en un ser humano: se volvió materialista.

Así pues, nuestro amigo plasmó su rebeldía de manera extraordinaria. Por ejemplo, empezó a aprender pequeños oficios y a enseñarlos a otros, con la finalidad de que le pagaran por sus servicios. Poco a poco se fue haciendo muy conocido por difundir la cultura y las habilidades aprendidas. No era un buen maestro, pero cobraba bien.

En sus primeros años de adultez, Juanito ya había obtenido una cantidad de dinero suficiente para que se procure ciertas cosas. Siguió aprendiendo y su capacidad intelectual se incrementó considerablemente, aunque también su ansia de dinero y poder. Desafortunadamente para él y para el mundo, se volvió empresario.

Cuando esto ocurrió, la gente que alguna vez lo había admirado se sintió muy confundida, pues nunca habían creído que alguien tan amable y preocupado se haya vuelto una bestia sin corazón. Asimismo, la vida de Juanito se volvió una constante preocupación por las matemáticas y las finanzas. Si no había un margen de ganancia, o una utilidad marginal apreciable en sus acciones y decisiones, éstas no tenían sentido. A las personas que lo frecuentaron, él terminó por decirles lo que realmente pensaba de ellas. Las asesinó con sus palabras, por decir lo menos.

Juanito ha crecido mucho, pero su ser interior está muerto. Aquello que se encuentra muy estable tiende a la desestabilización; por otro lado, todo lo que es demasiado inestable sufre transformaciones que generan equivalencia. Por eso mismo, Juanito está en este momento al borde de un despeñadero, mirando. Sin embargo, no sabe que detrás de él están todos los que lo odian, y que lo empujarán ni bien él voltee.

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