domingo, 27 de marzo de 2011

Una confesión

Mañana moriré.

Si te quedaba mayor duda al respecto, he ahí mi confirmación. No necesitarás documentos que lo prueben posteriormente, pues cada día verás mi cadáver, que superará las leyes de la materia y permanecerá tal cual me viste la primera vez, cuando sonreíste y me dijiste que era atractivo.

Nunca hablé al respecto, nunca me atreví a decir una palabra ni tampoco a darte un gesto para que supieras lo que guardaba dentro de mí. El mundo giraba, tú volteabas a sonreírme una y otra vez, y el mundo seguía girando para mí, sin cambiarme. Ahora desearía que la noche no llegue, que mis ojos no se cierren por última vez. Me aterra pensar que ya no estaré en control de mi cuerpo y que tú dispondrás de él.

Cuántas veces imaginé que tal vez la vida sí podría ser eterna a tu lado. Cuántas noches las pasé en silencio, meditando sobre un futuro inexistente que podríamos labrar juntos. Sin embargo, mis labios no podían moverse frente a ti, el mundo giraba... y yo no podía pararme y evitar girar con él.

Mi cadáver te contará historias en silencio de aquel tiempo cuando podríamos haber sido, pero nunca fuimos. Ni somos. Ni seremos.

Y yo iré en silencio y cabizbajo por la senda de aquellos que no pronunciaron las palabras. Iré al mundo donde no todo es perfecto y la trascendencia no llega.

1 comentario:

  1. Bello, me gusto... pero tanto dolor?? q cosa habra pasado q palabras habras escuchado para q escribas o reacciones asi... pero no estan malo estar muerto, por lo menos ya no sentiras dolor...

    ResponderEliminar