viernes, 4 de marzo de 2011

Porque nadie lee este blog, parte 4

Al día siguiente, Alberto decidió que era necesario utilizar un plan agresivo para asegurar su éxito.

Se dedicó a comentar cada una de las publicaciones que hacía Alejandra en su muro. Si no tenía algo que comentar, daba clic en "Me gusta". La incidencia de tal comportamiento empezó a incomodar a la musa, que pedía consejo sobre qué hacer. Su mejor amigo, que poco sabía de lo que andaba pasando, simplemente le recomendó ignorarlo. Y eso fue lo que hizo Alejandra.

Varios días después, Alberto se dio cuenta de que sus comentarios no tenían respuesta. Le publicó el video de una canción de un grupo inglés que, para su mala suerte, no le gustaba en ese entonces a su compañera esquiva. La reacción fue casi inmediata y no fue muy favorable: comentarios de Alejandra y de dos amigos de ella haciendo crítica de dicha banda. Alberto se sintió herido de muerte, y fuera de sí le escribió un mensaje:

Siempre que te publico o comento, tengo una buena intención de que te agrade, y no me gustó esa reacción tuya. Será mejor que nos demos un tiempo. Bye.

Los ojos de Alejandra saltaron cuando vieron dicho mensaje. No sólo porque esta reacción estuviera fuera de contexto, sino por la frase darnos un tiempo. ¿Acaso eran pareja? Lo que ella no sabía, lamentablemente, es que el destino estaba escrito y ella sólo estaba un poco atrasada.

Los días pasaron, y tuvieron la oportunidad de coincidir en línea. Ahí, Alberto le conversó cordialmente, y Alejandra simplemente ignoró el incidente. A medida que los minutos pasaban, ambos sentían algo muy extraño, un deseo incontrolable de pedirle al otro que se pudieran ver y conocer en persona. Fue muy extraño, pero tan obvio que había respuestas fisiológicas en ambas partes. Sudaban frío. Finalmente, Alberto cedió a su emoción y escribió:

Realmente eres muy interesante... me preguntaba si podríamos reunirnos algún día, tengo material que puede interesarte, te lo presto si quieres.


Alejandra, sin dudarlo un segundo, aceptó y hasta le propuso una fecha y hora. Tal vez en este momento ella empezó a ponerse al día con el tiempo mismo.


CONTINUARÁ.

No hay comentarios:

Publicar un comentario